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Ranky Zabala: un referente de la plástica, la música y la gestión cultural en la Isla de Margarita Otra faceta importante en su vida es la ilustración, donde desarrolla un estilo particular entre un dibujo minimalista pero convincente con la exploración del color y diversas técnicas plasmadas en mini retratos de mascotas, retratos tradicionales, fauna y flora de la región. Juan Ortiz
10 Nov, 2025 | Nacido el 11 de febrero de 1987 en Barcelona, estado Anzoátegui, Ranky Zabala llegó a la Isla de Margarita a los cuatro años y desde entonces se formó entre pinceles, acordes y escenarios. Desde niño recibió la influencia de las artes plásticas y la música gracias a su familia, y muy pronto mostró una inclinación natural por ambas disciplinas.
Lo mismo me ocurrió con el arte: he explorado distintas facetas, apasionándome y soltando luego algunas de ellas. Mi interés por descubrir y redescubrirme ha hecho que no me conforme con un solo oficio, sino que viva en constante reinvención, acumulando experiencias y conocimientos. Aspiro a que, en algún momento de mi vida, pueda integrar todo lo aprendido y darle forma a un proyecto que lo vincule. Quizás esa ha sido simplemente la vida que elegí: explorar, reinventarme y mantenerme en movimiento. No lo considero negativo. Mientras algunos se dedican toda su existencia a una única vocación, algo admirable, yo escogí recorrer distintos caminos. Naciste en Barcelona, pero desde los cuatro años creciste en Margarita. ¿Qué huella te ha dejado la isla en tu vida y en tu forma de crear? Luego nos mudamos a Maturín, donde viví dos años y guardo recuerdos muy bonitos. Poco antes de cumplir cuatro años, mis padres se trasladaron a la isla de Margarita, y desde entonces siempre he estado aquí. La isla me lo ha dado todo: ha formado mi manera de pensar, me ha dado mi personalidad, esa calma propia de Margarita. Aunque tiene lugares ruidosos y con algo de vida citadina, sin llegar a ser una ciudad en el sentido estricto, siempre me ha atraído esa dualidad. Disfruto de la tranquilidad del cerro, de la playa y del campo, ecosistemas diversos que no todas las ciudades de Venezuela ofrecen. Valoro haberme criado aquí, haber vivido mis mejores épocas y momentos en la isla. Aquí también nació mi hija, lo que fortalece aún más la conexión que siento. Cada vez que me he alejado, he añorado volver. Es una unión inevitable con Margarita. Aunque no nací en la isla, me siento un margariteño más. Día a día trabajo por enaltecer su nombre y su cultura. Mi labor me permite aportar un granito de arena para reconocer, impulsar y dar visibilidad a las manifestaciones culturales de Margarita, y eso me llena de orgullo. Actualmente trabajas en el Centro Comercial Parque Costazul como ejecutivo de mercadeo y producción de eventos. ¿Qué significa para ti ser una ficha clave en un espacio que ha logrado posicionarse como referencia cultural en la isla? Es un honor, pero también un compromiso y una responsabilidad brindar todo el apoyo que merece el talento margariteño. Mensualmente organizamos eventos de diversas índoles: se ofrece espacio a expositores, conferencistas, marcas, emprendedores, microempresarios y nuevos talentos para mostrar sus productos. Contamos con una feria de emprendedores los domingos y, casi todos los fines de semana, realizamos presentaciones musicales, actividades infantiles, campañas de concientización para las mascotas, competencias deportivas, campeonatos de artes marciales, torneos y exhibiciones, desfiles de moda y exposiciones de arte. La cultura en Parque Costazul es vibrante, se respira arte las 24 horas del día, y me siento orgulloso de pertenecer a esta familia. En 2023 impulsaste Flora, Fauna y Asfalto, una exposición colectiva que unió distintas vertientes artísticas. ¿Qué enseñanzas te dejó ese proyecto y qué podemos esperar de la segunda edición? Flora, Fauna y Asfalto nació de la simple inquietud de crear. La idea surgió junto a Melchor Reyes, artista plástico y digital, con el propósito de confeccionar un espacio donde artistas de distintas generaciones pudieran expresarse. La temática de Flora, Fauna y Asfalto hace referencia al arte urbano y a la posibilidad de mezclar estilos y visiones diversas: desde el arte más académico y tradicional hasta el más contemporáneo y urbano. La intención fue reunir en un mismo lugar a creadores con miradas distintas, y lo logramos. Hubo arte digital, graffiti, fotografía, pintura, dibujo y propuestas tradicionales, con la participación de artistas de la isla de Margarita, algunos reconocidos y otros completamente noveles. Ese equilibrio fue muy valioso para nosotros. La idea es repetirlo cada año. Ya estamos en conversaciones para realizar la segunda edición en octubre, nuevamente con el apoyo de Parque Costazul, que desde la primera ocasión nos abrió sus puertas y sin el cual hubiera sido difícil concretar la exposición. En esencia, Flora, Fauna y Asfalto es un espacio seguro para mostrar la creación y la expresión artística en todas sus formas. Esta exposición me dejó una enseñanza muy importante ya que es la primera exposición colectiva de la que formo parte en la parte de organización de la producción y bueno, me dio una enseñanza gigante porque no es nada sencillo. Hacer de que todo engrane, de que todas las piezas encajen, son varias cosas que hay que tener en cuenta, producción, la invitación de los asistentes, entonces hacer énfasis en los artistas que te entreguen las obras a tiempo, el tema del sonido, los refrigerios, la logística, la puntualidad. Entonces la enseñanza que me dejó fue crecer más como productor, crecer como artista, como creador y tomar en cuenta esta experiencia para la segunda edición. Cuáles son los contratiempos y obstáculos que se me van a presentar y tener la capacidad de corregir y de superarlos en el transcurso de la actividad. Eres parte del colectivo PORLAMAR, junto a artistas radicados en España. ¿Qué representa este proyecto para ti y de qué manera busca proyectar la identidad margariteña? PORLAMAR es un colectivo de arte y música, un proyecto sonoro integrado hasta el momento por Daniel Rodríguez, Raimundo González y mi persona, Ranky Zabala. Somos margariteños —o criados y formados en Margarita— que hoy estamos en distintos lugares del mundo: ellos en España y yo aquí, en la isla. El proyecto nació originalmente de la iniciativa de Daniel y Raimundo, quienes comenzaron a intercambiar tracks, demos, grabaciones e ideas, dándoles forma poco a poco, sin prisa pero sin pausa. De esa lluvia creativa surgió un tema que más tarde se tituló Ectoplasma, al cual me invitaron a sumarme en la parte de composición para escribir la letra. Aunque en principio iba a ser interpretado por otra persona, finalmente terminé cantándolo yo. No me considero cantante, pero tengo cierta técnica que he aprendido de forma autodidacta. La idea siempre fue usar la voz como un instrumento artístico más, como un medio de expresión, sin pretender virtuosismo, sino transmitiendo emociones. Así nació Ectoplasma, acompañado de un visual disponible en YouTube y con la canción publicada en Spotify. Ahora estamos por lanzar nuestro segundo tema, Eres lo que me pasa, donde exploramos géneros distintos sin encasillarnos en ninguno. Esa libertad creativa es gratificante porque nos permite experimentar con todo lo que nos gusta, de la mano de dos músicos muy talentosos que convierten las ideas en realidad con gran facilidad. Además, he colaborado en el aspecto visual y artístico del colectivo: me he encargado del arte de las canciones, de los visuales, de la edición de algunos audiovisuales y he podido explorar esa curiosidad de expresarme a través de lo audiovisual, siempre de la mano de mis compañeros quienes están involucrados en todo momento en la parte creativa. También se han abierto puertas a otros músicos, y en el futuro no se descarta invitar a más personas a participar, pues las puertas están abiertas para quienes quieran sumarse. La idea de PORLAMAR es clara: representar la idiosincrasia margariteña, con sus colores, sabores, olores y recuerdos contados en primera persona. El nombre mismo es una declaración de intenciones, un homenaje a la nostalgia de quienes están lejos y, en mi caso, a la dicha de seguir viviendo en estas tierras.
El artista y el músico no deben encasillarse en un género en particular, y menos si provienen de un país tropical como Venezuela, donde la influencia cultural es constante y llega desde todas partes: africana, europea, suramericana, indígena, criolla y folclórica. Por eso resulta muy difícil limitarse a un solo estilo. Originalmente vengo de bandas de metal, pero incluso allí siempre hubo influencias de otros géneros, tanto en la composición como en la estética, incorporando sonidos más autóctonos. Siempre me interesó experimentar. Aunque pertenecía a esas bandas, consumía todo tipo de música: latina, anglo, fusión, música folclórica. Hoy tengo la oportunidad de explorar esos sonidos que siempre me atrajeron y que en el metal no podía desarrollar plenamente porque no encajaban del todo. En este colectivo no existen límites: estamos abiertos a experimentar, siempre que exista consenso. Al ser un proyecto colectivo, la idea es avanzar juntos hacia una misma dirección, mantener la coherencia y lograr que todo tenga sentido en conjunto. Siento que, independientemente del género musical, de la técnica pictórica o del medio artístico que elijas para expresarte, al ser un ser único y con un sello inconfundible siempre se reflejará tu identidad. Tu mano, tu esencia, estarán presentes porque eres irrepetible y un ser único. Aunque seas una amalgama de muchas influencias, siempre tendrás algo que aportar al mundo. En algún momento alguien se influenciará de ti. Si dejas un registro, tarde o temprano alguien lo encontrará y quizá despierte una idea, una inquietud o simplemente una inspiración. Los artistas vivimos de crear y de dejar registro: es una necesidad imperiosa. No importa el medio ni la forma, lo importante es hacerlo. En mi caso, tengo la ventaja de explorar distintos modos y géneros, lo que me brinda más posibilidades de expresión. Y lejos de ser un problema, lo considero una gran oportunidad. Además de la música y la producción cultural, también trabajas en la ilustración, con piezas minimalistas y colaboraciones literarias. ¿Qué lugar ocupa el dibujo en tu vida creativa actual? Además de todas las expresiones artísticas, musicales, sonoras y audiovisuales, siempre he sido dibujante e ilustrador. A lo largo del tiempo he participado en diferentes proyectos vinculados a la ilustración y he tenido la dicha de realizar retratos y caricaturas, ya sea para regalar, crear contenido, practicar o incluso vender. La vida en ocasiones te lleva a comercializar el arte. Mi relación con la música también me ha permitido colaborar de forma gráfica y visual con otras bandas y artistas. He trabajado con agrupaciones de Venezuela, especialmente de Margarita, como Quarzo, Abismales, Astraria, Remembrance y Sullen, así como con bandas de Puerto La Cruz, Anzoátegui y el interior, e incluso con una agrupación de Noruega. Gracias a ti —Juan Ortiz— tuve la oportunidad de incursionar en la ilustración literaria. Durante la pandemia participé en el libro Una Gran Aventura, del autor Jarrinson Palencia. Desarrollamos personajes mediante lluvias de ideas hasta concretarlos tanto en formato impreso como digital. También he colaborado en algunos poemarios y actualmente trabajo en un nuevo libro de Palencia, nuevamente con tu apoyo y colaboración. Siempre he estado vinculado a la ilustración, ya sea en su forma tradicional o, en los últimos años, explorando el potencial de la ilustración digital, que resulta tan poderosa. El dibujo ha sido y sigue siendo una constante en mi vida. En redes sociales has construido un espacio propio con RanzabaTV y tu contenido en TikTok e Instagram. ¿Qué buscas transmitir con esos videos que mezclan humor, nostalgia y crítica? Siempre he estado en la búsqueda de diferentes vías de expresión artística, poniendo en práctica lo que he aprendido en oratoria, locución y edición. Ranzaba TV nació de esa necesidad de hablar sobre lo que me gusta: bandas de rock y metal. Surgió antes de la pandemia, cuando comencé a subir videos comentando sobre discos y canciones recién lanzadas. Poco a poco la comunidad fue creciendo hasta superar los mil trescientos seguidores en YouTube. No subo videos con mucha frecuencia, pero cuando lo hago, los realizo con el mismo entusiasmo, dedicación y ganas de mejorar, probando distintas formas de creación. Ha sido como una escuela de ensayo y error, pero siempre dejando un registro sin importar las críticas, haciéndolo principalmente por mí. De allí también nació el interés por incursionar en otras plataformas como Facebook, Instagram y TikTok. Cuando regresé a Margarita en 2022, empecé a grabar videos sobre lugares emblemáticos y sobre artistas y monumentos de la isla y de Venezuela, en un tono inicialmente más serio. Luego el contenido evolucionó hacia un estilo más jocoso y finalmente hacia un formato tipo vlog, donde muestro trayectos y espacios icónicos de Margarita. Ese formato lo adapté a TikTok, que encajó mejor conmigo por su carácter orgánico y directo, sin necesidad de tanta edición ni producción: solo la cámara, mi voz y una imagen o video. Me siento más cómodo con ese estilo inmediato, que permite aprovechar el momento y la tendencia. Gracias a esto, he ido construyendo de manera orgánica una comunidad en TikTok de más de 2100 seguidores, y en Instagram cerca de 2000. Todo ha sido paso a paso, sin comprar seguidores ni recurrir a publicidad paga, sino con un crecimiento sostenido y orgánico. Esta faceta se ha convertido en otra forma de expresión que me permite aprovechar mi tiempo libre, seguir creando, aprendiendo y explorando nuevas herramientas de edición, producción y guion. Es un camino apasionante que sigo recorriendo. En resumidas cuentas, busco transmitir el día a día del venezolano y conectar con quienes alguna vez vivieron aquí, caminaron estas calles, pisaron la arena de nuestras playas o escucharon hablar de ellas. También quiero mostrarle a quienes no conocen la isla de Margarita sus lugares más representativos. La intención es vender y proyectar a Margarita, despertar el interés de que más personas vengan a conocerla y la disfruten con sus propios ojos. Ese objetivo se ha ido logrando: ha habido un crecimiento sostenido de visitantes extranjeros que deciden venir en lugar de quedarse solo con lo que les cuentan. Creo que la clave está en la manera de mostrar: videos orgánicos, en primera persona, más personales, que generan una conexión más cercana con la gente. Viviste varios años en Perú, donde incursionaste en la gastronomía y dejaste murales que incluso llegaron a Netflix. ¿Cómo influyó esa etapa migratoria en el Ranky que volvió a Margarita? Emigré en 2017 a Perú junto con la ola migratoria, principalmente para descubrir qué había más allá, conocer otras culturas y buscar oportunidades económicas que me permitieran ayudar a mi familia y a mi hija. Esa experiencia cambió mi vida para siempre: viví situaciones nuevas, aprendí oficios distintos y me empapé de la cultura peruana, especialmente de su gastronomía. Fueron casi seis años de mucho aprendizaje y crecimiento personal. Me establecí en Paracas, un pueblo en la costa peruana, cercano al desierto y al Pacífico, un lugar mágico con algunos de los mejores atardeceres que he visto. Allí, entre turistas de distintas latitudes, hice grandes amigos y acumulé vivencias que me traje conmigo al regresar a Venezuela. Durante mi estancia tuve la oportunidad de colaborar con Netflix gracias a una productora peruana que filmaba la película «Hasta que nos volvamos a encontrar». Yo había realizado murales en un hotel de la zona donde se grabaron escenas y la productora decidió incluirlos, reconociendo mi trabajo en los créditos. Fue una experiencia valiosa, de esas oportunidades que pocas veces se presentan. La aproveché, arriesgué y se dio. La película continúa disponible en Netflix y muestra la belleza de Perú, un país maravilloso con gente cordial. Me quedo con ese registro y con la vivencia de haber formado parte de un proyecto tan especial. Si tuvieras que resumir tu propósito hoy, ¿cómo lo expresarías? ¿Qué esperas seguir aportando a Margarita desde tu arte y tu gestión cultural? Siento que mi propósito es seguir creando, buscando vías y alternativas de expresión, abrir puertas y generar canales para que otros talentos que vengan detrás también encuentren un camino. Mientras esté en mis manos, quiero construir espacios para la expresión, hacer música, llevar alegría, entretenimiento y, sobre todo, vivir la vida. Crear y creer son esenciales para mí. Nací para crear, para ser artista, para dejar un registro en este plano, y eso es lo que sigo haciendo: explorando métodos y alternativas de expresión, manteniendo siempre la necesidad de crear, crear y crear
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