Por qué el número 22 de "Piculín" Ortiz merece colgar del techo del gimnasio Ciudad de La Asunción
6 May, 2026 | 14 juegos en 19 días. A veces no es la cantidad, es la calidad.
Los homenajes deben ser en vida, tristemente no se puede porque un cáncer se lo llevó, PERO PARA MÍ EL NÚMERO 22 DEBE SER RETIRADO EN GUAIQUERÍES.
El baloncesto latinoamericano despide a un gigante: José "Piculín" Ortiz. Aunque su paso por nuestra liga fue breve en tiempo, su huella en el gimnasio Ciudad de La Asunción será eterna.
Piculín llegó a los Guaiqueríes de Margarita en 1997 para enseñar que las leyendas aparecen cuando más se les necesita. Bajo la guía de Julio Toro, lideró a la Tribu en una remontada histórica ante Cocodrilos de Caracas, rompiendo una sequía de 15 años y regalándoles su séptima estrella. Fue el MVP que transformó la esperanza en campeonato.
Su historia con Venezuela no comenzó allí; curiosamente, el destino lo trajo a Caracas en 1983 para su debut internacional en los Juegos Panamericanos.
El propio Piculín solía decir que su carrera "renació" con Guaiqueríes, devolviéndole la chispa competitiva.
Se va el pívot aguerrido, el primer boricua en el Draft de la NBA, el que jugó con el Real Madrid y el Barcelona, además de ser figura de su selección de Puerto Rico en cinco Mundiales y cuatro Juegos Olímpicos, héroe en Atenas 2004 venciendo al Dream Team de Estados Unidos. Todos esos logros lo llevaron a convertirse en miembro del Salón de la Fama de la FIBA, en el 2019.
Pero, sobre todo, se va un caballero del tabloncillo que en poco tiempo hizo de Margarita su casa.
Su legado en Venezuela no se cuenta en minutos, sino en gloria. 14 juegos en 19 días para lograr un título tras 15 años.