6 Jul, 2026 | El pasado 30 de junio Júpiter entró al signo de Leo; este astro transita durante un año en cada franja zodiacal, y recorre el zodíaco completo en 12 años. El ciclo jupiteriano se correlaciona con el del Sol, pero a una escala mayor, ya que el astro rey recorre el zodíaco en 12 meses.
El Sol indica éxito, fama, buena fortuna, y Júpiter también tiene estas energías a una escala mayor, y es sinónimo de prosperidad, popularidad y crecimiento, ya que tiene la propensión de generar una acción “expansiva” con su influencia astrológica. Es considerado el mayor benéfico en astrología.
El Sol rige a Leo y Júpiter a Sagitario, ambos son signos de fuego, es decir, proactivos, impulsivos, arriesgados, voluntariosos.
Leo es conocido por su fuerte ego, pues le gusta ser el centro de atención, y es líder por naturaleza. Al llegar Júpiter a esta zona del zodíaco, expande esas cualidades e “infla” aún más el ego leonino, generando caracteres impositivos, dominantes, orgullosos, voluntariosos y con capacidad de ejercer un fuerte liderazgo.
De manera que el paso de Júpiter por Leo generará una fuerte energía muy favorable para lograr reforzar procesos en los que hay que rescatar la autoestima y desarrollar acciones valientes y decididas, pero se debe tener cuidado, porque también puede generar actitudes de intolerancia y terquedad, y si quien recibe esta influencia encuentra resistencia en otras personas, puede volverse autoritario.
Por otra parte, un día antes de que Júpiter entrara a Leo, Mercurio, el planeta de la comunicación inició su movimiento retrógrado en Cáncer, lo que puede hacernos propensos a malos entendidos y enredos, y al estar en un signo de agua, también puede provocar exceso de susceptibilidad donde lo emotivo se va exacerbando, lo cual además se puede agrandar con el efecto de Júpiter en Leo.
Retrogradación es el movimiento hacia atrás de los planetas por los signos del zodiaco, y como los signos se miden en grados, cuando los planetas retroceden, se dice que retrogradan.
Este retroceso no es real, sino una ilusión óptica; nuestra Tierra en ciertos momentos sobrepasa a los otros astros, y entonces se ven como si retrocedieran.
Pero a la vez que no es real, por otra parte, sí lo es; y es así porque energéticamente nos influye, y además, desde el punto de vista de la rueda zodiacal, es algo real que los astros que retrogradan van hacia atrás, porque esa rueda, llamada eclíptica, se acelera y deja atrás al planeta.
El efecto del planeta retrógrado lo podemos catalogar como una ilusión, pero, al fin y al cabo, podemos preguntarnos: ¿De qué lado está lo ilusorio y de qué lado está lo real?
El mundo que vemos es nuestra realidad, pero ya sabemos que, desde el punto de vista cuántico, es una ilusión, que aquello que vemos como sólido es en realidad un compendio de átomos y moléculas vibrando.
Asimismo, un astro en retroceso nos conecta con nuestro mundo interno, aparentemente ilusorio, mientras que “afuera” está lo real, lo tangible, que se acopla al movimiento de avance de los planetas, pero, ¿quién dice que ese mundo tangible no sea lo verdaderamente ilusorio?
En todo caso, nos movemos entre dos realidades, eso que en un plano más elevado llamamos “mundos paralelos”.
Lic. Pedro González Silva / WhatsApp: 0424 8015998 / Correo: starpetrvs@gmail.com / Blog: https://termometrozodiacal.blogspot.com