José Enrique Hernández dijo que desde los predios universitarios están dispuestos a prestar toda su colaboración para que se tomen decisiones importantes. / Foto: JORGE BRITO
24 Feb, 2014 | De alguna manera es frustrante para profesionales en las diversas áreas, cuando aquellos que ocupan cargos claves en el ámbito oficial se hacen de oídos sordos y a expensas solamente de sus intereses particulares, actúan sin tomar en cuenta el interés colectivo ni cómo pesan en la sociedad las decisiones que adoptan.
Lo anterior sale a colación porque en retrospectiva para el director de la Escuela de Hotelería y Turismo de la UDO-Nueva Esparta, José Enrique Hernández, mucho de lo que hoy ocurre con la erosión y contaminación de las playas insulares fue advertido desde hace décadas por los planificadores e investigadores udistas.
El tiempo ha pasado y siente que la triste realidad, por ejemplo, de la erosión de playas como El Yaque, El Agua y Guacuco, entre otras amenazadas, les ha dado la razón.
-¿Cuál es el rol entonces de la Universidad si no se le escucha?
-Continuar trabajando, colaborando y sobre todo formando al recurso o talento humano que en cada espacio contribuya con sus conocimientos y actitud a que haya una mejor calidad de vida.
Asegura que la Universidad de Oriente, a través de los distintos núcleos, prosigue con ese proceso formativo y esa es su misión, además del campo de la investigación y la extensión. En el caso de Nueva Esparta tienen en total 6.300 alumnos, de los cuales 1.200 corresponden a la Escuela de Hotelería y Turismo, donde se instruye para obtener las licenciaturas de Turismo y Hotelería, más dos carreras de técnicos superiores universitarios (TSU), en Administración de Empresas Turísticas y Administración de Empresas Hoteleras.
Paradójicamente siendo Margarita una zona turística, la mayor cantidad de alumnos no están en la escuela que dirige Hernández, sino que se concentran en Contaduría Pública y Administración, las carreras de mayor demanda en la Udone.
-La Universidad de Oriente acaba de cumplir su 45 aniversario y nuestro Núcleo en vías de celebrar los 40 años. Un largo proceso donde hemos contribuido con nuestros egresados. En el caso de la Hotelería y Turismo, formados para trabajar en cualquier parte de mundo.
-¿Y aquí son bien remunerados?
-Bueno, hay quejas de que muchos no reciben el reconocimiento monetario por sus servicios, pero otros sí logran ascender en hoteles a cargos importantes e incluso ocupan cargos en la administración pública, tal es el caso de muchos profesionales nuestros que trabajan en Corpotur, Inatur e incluso el actual viceministro de Turismo, David Rivas, egresó de la UDO.
Mirada en El Yaque
Hernández indicó que en fecha reciente el Ministerio de Turismo los invitó a una mesa de trabajo, con el interés de que se contribuya a una propuesta final, especie de "salvación" de playa El Yaque.
-El caso es que es un atractivo turístico en peligro de desaparición, y el objetivo es que se logren alternativas a mediano y largo plazo. Como lo refería al comienzo, siempre hemos tratado de contribuir con el ordenamiento y la planificación. Eso no lo estamos descubriendo nosotros, es lo clave en todas partes del mundo.
Lamenta que por no escuchar a la Universidad en su momento, se haya llegado a este extremo.
-¿Con comisiones que se quedan solo en palabras, sin concretar...?
-Esperemos que esta vez no sea así, porque se enfrenta un problema bastante serio en El Yaque, producto de la erosión, cuya problemática pareciera ser crónica de algo anunciado. La realidad es que si en la Isla desaparecen playas que son su principal atractivo turístico, aquí no habrá comida para nadie.
-¿Hay salidas viables?
-Se deben tomar decisiones y reordenar el espacio, con normas muy claras. Los inversionistas no pueden aquí y venir a construir donde quieran. Incluso las playas, vistas como un producto, tienen una capacidad de carga; no pueden entrar todos los que quieren. Hay que planificar.
En Europa, por ejemplo, se ha procedido a lo que llaman "esponjamiento", con la decisión de tumbar edificaciones grandes, para ser sustituidos por otras más bajas.
Aparte del tema de planificación, en Margarita deben fortalecerse programas de sensibilización turística y de formación. "Nuestros estándares no llegan a la calidad deseada para recibir al exigente turista internacional. Más bien el visitante nacional, quien está 'salvando' en momento la Isla con su presencia, es más permisivo", dijo. Aplaude la campaña anunciada por la Cámara de Turismo, aun cuando todavía no arranca, y los diplomados impulsados por Mintur e Inatur, para los cuales –por cierto- no han tomado en cuenta a la Udone.
