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Ambientalista venezolana entra al Top 15 mundial con proyecto para salvar
tortugas marinas en Isla de Margarita

Redacción

Sofia Ramírez, joven ambientalista neoespartana

20 May, 2026 | La innovación ambiental venezolana vuelve a posicionarse en el escenario internacional, en esta ocasión a través de la joven neoespartana Sofía Ramírez, quien logró ubicarse entre los 15 mejores proyectos del Slingshot Challenge 2026,competencia global organizada por National Geographic (NatGeo) y que reunió a más de 2.300 jóvenes de distintas partes del mundo.



El certamen de National Geographic convocó a jóvenes de distintos países a
desarrollar soluciones innovadoras frente a algunos de los desafíos ambientales más
urgentes del planeta. Tras superar una primera fase junto a miles de participantes
internacionales, la propuesta de Ramírez, denominada Ciclo Verde, logró avanzar a
la etapa decisiva de la competencia.
La clasificación entre los 15 mejores proyectos representa un importante logro y un
nuevo paso para una propuesta nacida en el estado Nueva Esparta y desarrollada
desde la isla de Margarita, con un enfoque orientado a transformar un problema
ecológico local en una herramienta de recuperación ambiental y desarrollo
comunitario.
El proceso entra ahora en una ronda de votación pública que definirá cuáles serán
los cinco proyectos seleccionados para recibir mayor financiamiento y apoyo
adicional para ampliar el alcance de sus iniciativas.
La siguiente fase del concurso abre una oportunidad para el respaldo ciudadano.
Quienes deseen apoyar la iniciativa venezolana pueden participar en la votación a
través del enlace oficial del programa: https://slingshot.videosforchange.org/showcase/voting

Del Caribe venezolano al escenario ambiental global

El Slingshot Challenge se ha consolidado como una de las plataformas juveniles
más relevantes del mundo en materia de innovación ambiental. Impulsado por
National Geographic, el programa reúne a jóvenes entre 13 y 18 años que presentan
proyectos destinados a enfrentar desafíos relacionados con el cambio climático, la
conservación de ecosistemas, la contaminación y la sostenibilidad.
En su edición 2026, el certamen registró una de las participaciones más altas desde
su creación, con más de 2.300 propuestas provenientes de más de 100 países.
Dentro de este escenario altamente competitivo, Ciclo Verde logró posicionarse entre
los proyectos más destacados, convirtiéndose además en una de las iniciativas
latinoamericanas con mayor visibilidad en esta edición.

La Scaevola taccada es una planta invasora que será reciclada para producir abono orgánico natural

La propuesta captó la atención por abordar una problemática concreta que afecta a
las costas venezolanas: la expansión de Scaevola taccada, una especie vegetal
invasora conocida popularmente como lechuga de mar o col de playa.
Aunque a simple vista podría parecer una planta más del paisaje costero,
especialistas y organizaciones ambientales han advertido sobre el impacto que su
crecimiento descontrolado genera en los ecosistemas litorales.
El proyecto de Sofía Ramírez partió de una premisa sencilla, pero de gran alcance:
transformar aquello que actualmente representa una amenaza ecológica en un
recurso útil con beneficios ambientales y sociales.


De planta invasora a abono orgánico: una solución basada en economía
circular

Ciclo Verde propone aprovechar la biomasa generada por la Scaevola taccada para
producir abono orgánico natural. La iniciativa funciona bajo principios de economía
circular, un modelo que busca reducir residuos y reutilizar recursos para prolongar su
valor dentro del sistema productivo.
En lugar de considerar a la planta invasora únicamente como un problema
ambiental, la propuesta plantea convertirla en materia prima para generar fertilizante
orgánico que pueda ser utilizado en actividades agrícolas o comunitarias.
La iniciativa incorpora además un componente social y económico. El procesamiento
y aprovechamiento de esta vegetación podría convertirse en una fuente de ingresos
y oportunidades para comunidades locales, promoviendo actividades relacionadas
con la recolección, tratamiento y uso del material vegetal transformado.
La propuesta desarrolla así una cadena con múltiples impactos: retirar una especie
invasora, reducir su presión sobre los ecosistemas costeros y disminuir su afectación
sobre la reproducción de las tortugas marinas, además de producir un recurso
reutilizable y fortalecer las economías locales.
La dimensión innovadora del proyecto radica precisamente en esa conexión entre
conservación ambiental y beneficios comunitarios. En un contexto donde los efectos
del cambio climático y la pérdida de biodiversidad exigen respuestas integrales,
iniciativas como esta buscan abordar distintas problemáticas de manera simultánea.


El impacto en las tortugas marinas
Uno de los aspectos más relevantes de Ciclo Verde está estrechamente ligado a la
preservación de las tortugas marinas. Desde el Programa de Conservación de
Tortugas Marinas del estado Nueva Esparta se había identificado la expansión de
Scaevola taccada y los efectos que esta especie invasora genera sobre los
ecosistemas costeros. Su crecimiento descontrolado no solo altera la dinámica
natural de las playas, sino que además invade áreas utilizadas históricamente por
las tortugas para depositar sus huevos.
En este contexto, la remoción controlada y el aprovechamiento de esta vegetación
permitirían recuperar zonas actualmente cubiertas por densas concentraciones de la
planta, favoreciendo nuevamente el acceso de especies como la tortuga cardón a
sus áreas naturales de desove.

La situación adquiere especial relevancia debido a que investigaciones y reportes
previos ya habían advertido sobre las presiones que enfrentan las poblaciones de
tortugas marinas en la isla de Margarita. De hecho, un trabajo publicado
anteriormente por LatinClima y el diario Sol de Margarita, titulado Cambio climático y
presencia de planta exótica diezman población de tortugas marinas, documentó
cómo la combinación entre factores asociados al cambio climático y la proliferación
de especies invasoras está generando efectos sobre estas especies y sobre los
ecosistemas donde desarrollan su ciclo reproductivo.

Bajo este escenario, Ciclo Verde podría convertirse en una herramienta
complementaria para fortalecer los esfuerzos de conservación que ya se desarrollan
en el estado, al contribuir a la recuperación de áreas fundamentales para especies
que enfrentan amenazas cada vez mayores.
La iniciativa entra ahora en una etapa decisiva. Los próximos resultados del
concurso definirán cuáles de los 15 proyectos seleccionados avanzarán al grupo
final de cinco propuestas que recibirán mayor financiamiento y respaldo para ampliar
su impacto.
Desde una playa en Margarita hasta una plataforma ambiental internacional, el
recorrido de Sofía Ramírez demuestra cómo un problema local puede convertirse en
una solución con alcance global. Hoy esa historia avanza hacia un nuevo capítulo,
donde el apoyo ciudadano podría impulsar una propuesta nacida en las costas
venezolanas hacia una escala mucho mayor.
El proceso de votación estará disponible hasta julio, una etapa clave en la que el
respaldo del público podría marcar el futuro de la iniciativa desarrollada desde
Margarita.

Brigitte Hernández Escalona
Periodista Especializada
Colaboradora Grupo Sol de Margarita

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