18 May, 2015 | Ayer, en 33 circuitos, de los 87 que tiene el país, la oposición realizó, sin mucho entusiasmo, las elecciones para elegir a sus candidatos a diputados, antes, estos candidatos tuvieron que depositar Bs 150.000 para poder participar. Con esta preocupación me acerqué a la casa de Arquímedes Salazar, el analista nacional e internacional, que siempre está al día con lo que pasa en Venezuela y más allá.
-¿Cómo vio las elecciones?
-Con vergüenza. No votaron muchos porque no había candidatos chavistas, ellos van a votar en las elecciones parlamentarias porque allí si hay contra quién votar. Es decir, ellos no fueron a estas elecciones primarias a votar porque no tienen contra quien descargar el odio, o la arrechera, como diría su mínimo líder, Capriles Radonski. De paso, esos candidatos vienen de una vez vendidos al mejor postor, o mejor dicho, al que les pagó o les prestó para que se inscribieran como candidatos, y da como mucha pena saber que sólo en 33 circuitos de los 87 que existen, se hayan celebrado esas elecciones. Por lo visto no quieren que los pobres sean candidatos. El jueves 14 de mayo, en el diario 2001, el adeco-perecista, Pastor Heydra se quejaba amargamente de que no entregaron a tiempo los listados y de que para depositar los reales no le habían dado tiempo suficiente y además, que eso que estaban haciendo no es nada democrático, claro, todo eso se lo estaba diciendo a Henry Ramos Allup, pero por lo visto no tiene el valor de nombrarlo. En fin, que hablan de democracia y no la practican ni quieren que las mayorías la pongan en práctica.
-¿Hay razones para votar por la oposición?
-Ninguna. Hay muchas razones para rechazarlos. A menos que quieras que todas las conquistas sociales que el pueblo ha tenido gracias a la revolución, empiecen a desaparecer. Más de 3 millones de jubilados esperaran mucho tiempo para que les paguen sus pensiones, de llegar esta gente al poder, millones de estudiantes, que ahora tienen cupo en las universidades, tendrán que empezar a pagar su educación. Con ellos vendrían las privatizaciones para entregar el país y que sobrevivan los de siempre, los peces gordos. Pero, afortunadamente, no volverán.