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Rafael "Fucho" Suárez
“Fucho” Suárez, ilustre músico neoespartano,dejó un legado para presente y futuras generaciones, que lo convierten en uno de los músicos de mayor renombre en Venezuela, cuyos arreglos enriquecieron los géneros, principalmente los del folclore venezolano.
Verni Salazar

Foto: ARCHIVO

Rafael Suárez enriqueció la música venezolana. / Foto: ARCHIVO

14 Oct, 2016 | La Isla de Margarita tiene el privilegio de ser la cuna de tres grandes insignes baluartes de la musicología venezolana: Modesta Bor, Inocente Carreño y Rafael “Fucho Suárez, ellos con su legado musical han puesto en grande la margariteñidad en el mundo, reconocidos por sus composiciones, arreglos, y creaciones, que siguen vigentes y forman parte del patrimonio inmaterial de nuestro país.

El maestro Rafael Suárez, nace en El Poblado, Porlamar, el lo de diciembre de 1930, hijo de Jesús María Suárez y de Evarista Mujica de Suárez, contrajo matrimonio con Violeta Ceballos, en cuya unión se procrearon: Jesús Rafael, Estrella y Eva Suárez Ceballos.

Músico, compositor, cantante, arreglista, realizó sus estudios primarios en la Escuela Federal Graduada “Mariño”, de Porlamar. Inició sus estudios musicales en la Escuela Superior de Música "José Ángel Lamas", en Caracas, en 1945, bajo la dirección del Maestro Ángel Sauce y posteriormente bajo la dirección del Maestro Vicente Emilio Sojo, hasta el año 1952.

Más tarde viajó a Europa para perfeccionar sus estudios musicales con el Maestro Dante Ullu, titular de las cátedras de Lectura de Partituras, Composición, Dirección de Orquesta, Contrapunto y Fuga, en la Accademia di Santa Cecilia en Roma. Por sus méritos le es confiada la dirección de la Orquesta Experimental del Conservatorio Santa Cecilia, y de la Orquesta del Ente Stanislao, de Termi (Italia).

Dirigió entre otros coros, a la "Coral Venezuela", "Coro Rafael Urdaneta", "Coro de la Shell".

Con toda su preparación y el amor por nuestra música venezolana hace una serie de arreglos para dos voces, sobre temas tradicionales, durante un período de estudios académico-musicales en Italia. A su regreso, varias personas del Orfeón Universitario, encantadas con la propuesta, le recomiendan ampliarlo a 5 voces típicas: bajo, barítono, tenor, soprano y mezzosoprano, es así que en el año 1962 Rafael Suárez fundó el Quinteto Contrapunto en el año 1962 y sus integrantes originales fueron Jesús Sevillano, Rafael Suárez, Morella Muñoz, Aída Navarro y Domingo Mendoza.

Desde el mismo momento de su nacimiento Contrapunto fue sinónimo de mezcla perfecta de voces, virtuosismo, sentido de conjunto y novedosos arreglos de su director. Se podría decir que este quinteto fue la raíz, la génesis del canto coral y canto en contrapunto en Venezuela.

Se puede afirmar que por primera vez en Venezuela una expresión musical tenía igual aceptación por parte de los músicos de escuela como de los sectores populares, ya a los pocos meses de fundados ya tenían grabado su primer disco y ya habían recorrido gran parte de la geografía nacional.

El Quinteto Contrapunto es referencia obligada para la música tradicional venezolana. No es exagerado decir que todos los grupos que se lanzaron posteriormente al rescate de las manifestaciones musicales autóctonas de Venezuela, seguían y siguen los pasos de estos pioneros, porque un trabajo de tan alta categoría se proyectó mucho más allá de nuestras fronteras y se convirtió en punto de referencia en muchos otros países.

Todo el folclore venezolano se acunó y voló en las voces de Contrapunto, el gran legado musical de Rafael Suárez, quien lo entregó en propia mano de las generaciones de relevo en la música y se aseguró que lo recibieran

Entre algunos de los arreglos de Rafael Suárez para el Quinteto Contrapunto destacan piezas que fueron grandes éxitos: Canchunchú Florido, Pájaro Tilín, Amalia Rosa, Manzanares, Cándida María, El Guapo, Maracaibera, Se fue Volando, Setoconao, La Guachafita, La Puerca, Sebucán Margariteño.

En las voces e instrumentos de Contrapunto el país pudo conocer a una serie canciones tradicionales de diferentes partes del país que el tiempo se había llevado, Rafael Suárez prolongó la vigencia de aquellos compositores de tiempos idos y divulgó las canciones de otros que todavía vivían y eran centinelas de lo nuestro, sin que se les reconociera su esfuerzo, ni musa, presencia, ni nada.

Los seguidores del Quinteto Contrapunto supieron o refrescaron sus conocimientos musicales sobre los autores de cada una de las canciones que grabó esta agrupación. En ese tiempo la industria discográfica nacional cumplía con el requisito legal –cumplía la ley- de nombrar en cada LP grabado el autor o los autores de esas melodías. Todavía había espacio para estos cultores en esos discos de larga duración. Los músicos también tenían nombre y los nombraban en esas grabaciones.

Cercano ya de su muerte, este músico neoespartano se ocupó del repertorio latinoamericano. "Coros y ensambles de toda Venezuela han lucido sus voces durante más de 40 años con piezas de este director y arreglista del Quinteto Contrapunto, con un estilo limpio, cristalino. Sus arreglos parecen sencillos pero son complejos y elegantes", destacó la profesora Aura Marina Ríos, en una entrevista en el diario El Carabobeño.

“Fucho” Suárez, ilustre músico neoespartano, fallece en Caracas, el 30 de septiembre de 1971 víctima de una enfermedad renal, dejando un legado para presente y futuras generaciones, que lo convierten en uno de los músicos de mayor renombre en Venezuela, cuyos arreglos enriquecieron los géneros, principalmente los del folclore venezolano.




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