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3 de agosto de 2021





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Flota pargo mero sale a navegar desde Margarita
Cuentan los pescadores que tuvieron retraso con la salida por asuntos legales. En diciembre la flota se paralizó porque les exigían un equipo de seguridad.
Angélica Villarroel Butto|@angelicvillabut

Foto: OLYANA MARCANO-@olymarcano

Desde el puerto de base de Chacachacare, municipio Tubores, salen las lanchas de la flota pargo mero. / Foto: OLYANA MARCANO-@olymarcano

21 Feb, 2020 | La pesca de altura además de ser mucho más riesgosa que la artesanal, se caracteriza por la captura de determinadas especies marinas como el pargo, mero, palagar, atún, carite y cunaro.

Durante febrero y marzo predomina la temporada de pargo y mero, contó Anselmo Marcano, trabajador del mar, a quien conocimos en el puerto de base de Chacachacare, municipio Tubores, momentos antes de subirse a una embarcación de altura para recorrer aguas profundas. Confiesa que ningún viaje es fácil, todos requieren de mucha valentía y gran optimismo para enfrentar la realidad lejos de la costa venezolana.

“La pesca de altura de pargo está apretada porque hay un poco de embarcaciones dedicándose a esto”. Algunas veces pasan por Trinidad, Cayena, Surinam, Paramaribo, Guayana Inglesa y Brasil; y tardan tres o seis meses lejos de la familia.

El arte que implementan para la captura de pargo es cordel y se llevan preparadas sus herramientas como el nylon, anzuelo y alambre para armarlas mientras navegan. No les pueden faltar las carnadas de sardina y cabaña, explica Frank Acevedo, marinero de altura. además refiere lo exigente que son las compañías internacionales para recibirles la mercancía que logran capturar. “El pescado tiene que estar en perfectas condiciones. Llevas 3.000 kg y te rechazan 800, y no es que el pescado esté mal pero ellos exigen alta calidad”, comentó.

RETRASADOS
En diciembre del 2019 a los pescadores de la flota pargo mero de Margarita, se les vencieron los permisos de radio y para la renovación el Instituto Nacional de Espacios Acuáticos (INEA), les exigió un equipo denominado AIS, de seguridad en alta mar.

Anselmo Marcano y Frank Acevedo sostienen que debido a ese asunto el viaje se atrasó y que esas trabas generan pérdida de tiempo para el pescador que debe buscar el sustento familiar.

INSEGURIDAD
Cada vez que salen a navegar, los pescadores encomiendan sus vidas a Dios, porque de acuerdo a su experiencia la inseguridad los persigue durante todo el viaje.

Ellos buscan la forma de defenderse y comunicarse a través de radios con otros marineros en el caso de que llegue a accidentarse una lancha, haya que atender un herido o enfermo.

“Es una hermandad que hay en alta mar. Es increíble pero nosotros nos respaldamos de esa manera”, expuso Frank Acevedo.

El número de marineros a bordo de una embarcación va a depender de la longitud. De 16 o 20 metros puede llevar 15 trabajadores; en otras de menor amplitud, se trasladan 12.

Las lanchas tienen su propia cocina para que preparen sus alimentos y para mantener fresca la carnada, también poseen baños y camarotes de descanso.
En cada viaje, suben grandes cantidades de sal a las embarcaciones para salar las carnadas.




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