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Chadwick Boseman se encamina al Óscar póstumo, repitiendo la misma historia de Heath Ledger Se dejó la piel en su papel de trompetista rebelde y el resultado es una actuación que promete repetir la historia de Heath Ledger. Redacción | @elsoldmargarita
Chadwick Boseman en La madre del blues. / Foto: CORTESÍA 27 Dic, 2020 | Madrid. Heath Ledger fue el segundo actor de la historia en ganar un Óscar de manera póstuma después de Peter Finch (por Network, un mundo implacable, 1976), recibiendo la ovación internacional con la mejor actuación de toda su carrera meses después de su muerte en 2008. Y ahora, Chadwick Boseman repite la historia elevando su talento a la estratosfera de las estrellas con una película de Netflix que ya huele a Óscar. A pesar de su corta carrera, el legado cinematográfico de Boseman ya no quedará relegado a la imagen de un superhéroe de Marvel. Su talento era mucho más que eso y afortunadamente pudo desplegar toda su pasión y entrega antes de morir en una actuación descomunal en La madre del blues, señalan Cine 54 y Yahoo. Chadwick falleció el 28 de agosto a los 43 años tras pasar cuatro años luchando contra el cáncer de colon. Solo sus seres queridos conocían su lucha y los ejecutivos de Marvel recién descubrieron su estado de salud apenas unos momentos antes de su muerte. Pero un año atrás, entre julio y agosto de 2019, rodó La madre del blues, la adaptación cinematográfica de una obra teatral junto a Viola Davis como compañera de reparto y Denzel Washington como productor. Y lo entregó todo. Absolutamente todo. Dirigida por George C. Wolfe, La madre del blues es un canto al movimiento Black Lives Matter con una historia centrada únicamente en un día de grabaciones en la vida de la legendaria cantante de jazz Ma Rainey y su banda, en donde se encuentra un joven trompetista contestón, apasionado y rebelde que al igual que el resto, carga con un pasado marcado por el racismo y la segregación. La trama se sitúa en el Chicago de 1927 y a lo largo de una hora y media somos testigos de una película en donde los diálogos y las actuaciones la convierten en una pieza que despliega frustración y rabia al son de risas, confesiones y mucha compasión.
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