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1 de octubre de 2022





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El poder sanador de la décima margariteña
Aunque no está demostrado científicamente, la poesía rimada donde se incluye la décima y los géneros musicales para su interpretación, tiene un efecto sobre la felicidad. Escuchar o leer una composición con esa rítmica tiene una capacidad transformadora individual y colectiva.
Dany Fuentes González | @danyfuentesg

Foto: Archivo

La bandola y la mandolina son parte fundamental en la instrumentación del galerón y otros géneros margariteños. / Foto: Archivo

5 May, 2022 | Qué sabes tú de veladas/ para ponerte a cantar / tú sabrás de tu guaral/ tu anzuelo y tu plomada;/ te irás a pelar tu pava/ porque tus ganas son muchas/ ese es tu pelo, canducha, / esa es tu pluma, gallina, /ese es tu fogón, cocina/ ráscate con esa tusa. (Décima recopilada por Modesta Bor. Año 1950. La Décima Popular en Venezuela. Efraín Subero)

El alma neoespartana se alimenta de la creación poética. Esa poesía está inspirada en cualquiera de los elementos que nos rodean: desde el canto del grillo como dice José Elías ‘Chelías’ Villarroel, pasando por la historia, la naturaleza, la Virgen del Valle, el mar, las alegrías, las tristezas... los amores y desamores.

La décima es la composición más utilizada. Esa estrofa de 10 versos es la base del canto del galerón, el punto, la gaita margariteña, entre otros. “Aunque el canto es el cauce expresivo más frecuente de la décima, no quiere decir ello que la mayoría de las que se escuchan sean improvisadas. El poeta popular estudia los temas que tratará luego de su intervención; y si sabe leer, escribe sus décimas, las corrige, tacha y pule su verso a la manera de los poetas cultos, y finalmente desecha los que no le agradan”, dice Efraín Subero en La Décima Popular en Venezuela.

Perucho Aguirre refiere que “el hombre siempre utilizó la música para expresar sus sentimientos. Por la cosecha, por la lluvia, por la pesca, por la sequía, que no llovía, para pedirle a la Virgen del Valle” (Edición Joyas de Margarita. Sol de Margarita 2007).

Todas las décimas no están escritas para ser cantadas, pero siguen siendo poesía. Muchos de esos versos rimados en la estructura clásica han pasado a formar parte del acervo cultural y quedan en nuestra memoria.

Lo que hay que ser es mejor/ y no decir que se es bueno/ ni que se es malo, / lo que hay que hacer es amar/ lo libre en ti ser humano, / lo que hay que hacer es saber/ alumbrarse ojos y manos/ y corazón y cabeza/ y después ir alumbrando. (Canto a los Hijos. Coloquio sobre la palma. Andrés Eloy Blanco)

Efraín Subero indica: “Cantando se expresan las más antagónicas vividuras del alma”. Pero, ¿La poesía rimada o la décima puede ser un elemento sanador? ¿Esa musicalidad contenida en cada estrofa puede aliviar el dolor físico o “curar” el alma?

El médico traumatólogo Luis Romero González afirma que desde el punto de vista metafórico sí. Existen estudios sobre el poder de la poesía como elemento que genera respuestas a nivel cerebral sobre el placer y las emociones, pero en el caso de la décima o poesía rimada no está totalmente comprobado científicamente.

Un neoespartano que aprecie la sonoridad musical de las islas y la inspiración de nuestros poetas dirá que leer o escuchar cualquier composición en géneros como la décima es motivo de alegría, trae a la memoria los mejores recuerdos del terruño y su gente, aliviando la pena del que está lejos, está triste o hasta el dolor físico.

Para Romero González, el estado Nueva Esparta es rico en generar esa poesía rimada, sobre todo en forma de décima. Oír, disfrutar de esa composición rítmica se convierte en un hábito cultural con una capacidad transformadora individual y colectiva.

Efecto sobre la felicidad

Foto: CORTESÍA

El doctor Luis Romero González mantiene una estrecha vinculación con la décima margariteña. / Foto: CORTESÍA

Para la Real Academia de la Lengua el término “sanar” tiene dos acepciones:

1. tr. Restituir a alguien la salud que había perdido.

2. intr. Dicho de un enfermo: Recobrar la salud.

Y entre las varias que tiene la palabra “curar” hay dos apropiadas para el tema que tratamos:

4. tr. Hacer que una persona que sufre anímicamente se recobre, o hacer que ese sufrimiento desaparezca.

5. tr. Remediar un mal.

Para el doctor Romero todo dolor crónico tiene dos componentes: uno anatómico cuando duele un área del organismo, y otro emocional y sentimental. “No hay dolor del alma solo que no repercuta sobre nuestro organismo, y no hay un dolor del organismo que dure cierto tiempo y que no tengan una implicación emocional y afectiva, por eso es que cuando cantamos, oímos, escribimos, declamamos en este caso poesía margariteña, logra conmovernos y revertir esos estados de ansiedad y estrés que son lo que verdaderamente mantienen un dolor crónico”.

La poesía rimada tiene un efecto sobre la felicidad, una reacción en el bienestar absoluto, y en la poesía rimada encajan las décimas venezolanas y las décimas margariteñas que son rimadas, y al ser rimadas pueden ser sanadoras. “Cuando se canta un galerón, una décima, ese agrado que se siente por dentro así la letra sea triste, ese agrado es sanador”.

La vinculación de Luis Romero González con la décima viene de sus ancestros. “Mi abuela Mercedes de Romero, de Juan Griego, era poeta. Como ella misma decía es poeta, porque los poetas cuando escriben, así no estén en vida dejan su alma en cada una de las letras de su poesía. Mi abuela nos decía las historias, muchas de ellas rimadas en décimas porque ella decía que la rima tenía un poder musical muy grande, independientemente que tenga música o no. La décima de por sí como poesía tiene un canto especial. Yo crecí entre poesías y décimas, seguramente es una de las razones por las que me llega tanto”.

Relata que empezó a escribir poemas y se dio cuenta de la transformación que ocurre en él.

“En términos emocionales en las alegrías, las tristezas, la rabia, la felicidad, afectos positivos, el amor y el bienestar en la medida que uno escribe la poesía más aún, y comprendo que existe una misma musicalidad en las letras. En la medida que las letras se hacen décimas pueden ser interpretadas”. Y esa impresión la lleva a sus pacientes.

La Medicina y la poesía/ A través de la cultura /Se fusionan para la cura / Del dolor y la agonía /Trayendo la alegría /A través del subconsciente /alivia el dolor de la gente /comprobado por la ciencia /una excelente experiencia /y la décima está presente. (Ysaac Fuentes González)

El inconsciente feliz

En este caso, pide a los pacientes que escriban o que vuelvan a escribir, algunos ya lo hacían en sus diarios. El especialista realiza los estudios de la manera cómo se motiva el cerebro, desarrollando una serie de sustancias que terminan siendo eufóricas y esa euforia genera alegrías profundas, haciendo que te sientas mejor. “No existe ningún otro evento que la genere, sino fundamentalmente la música, la poesía, sobre todo la poesía rimada”.

Romero González narra sus experiencias. “Cuando por alguna razón se las he declamado entonces observo como puedo sacar esa emocionalidad que termina siendo profundamente reparadora, eufórica, agradable, que genera alegría y felicidad y compensa alguna situación que perturba y mantiene ese dolor crónico”.

La música y la poesía sacan del inconsciente a una velocidad mucho más rápida que cualquier actividad consciente. “Lo primero que dispara es la imagen, y en base a esa imagen que se genera en el cerebro a una velocidad vertiginosa se reestructura lo que yo voy a creer en términos emocionales y sentimentales. Por eso es que se logra cambiar un estado de ánimo, sobre todo un estado sentimental que es mucho más profundo y duradero en el tiempo y puede revertir esos dolores corporales y emocionales”.

En Inglaterra, distintos autores entre ellos Eugen Wassiliswizky, Awel Vaughan Evans, Siyuan Liu, han hecho publicaciones científicas con respecto a lo que ocurre en el cerebro cuando se rima observando el poder poético de las rimas. “A través de aparatos especiales que se llaman resonancia magnética nuclear funcionales se puede ver en el momento lo que sucede en el cerebro cuando se lee poesía rimada, cuando se la leen a las personas y la forma cómo el cerebro se enciende en alegría, en euforia, en bienestar y eso es lo que se registra en distintos trabajos científicos”.

El médico venezolano traslada esas investigaciones a la décima espinela. “Los versos en galés antiguo tienen la misma composición métrica de las décimas nuestras. Eso no está publicado, saldrá en mi próximo libro “Los puentes colgantes hacia el inconsciente feliz” porque una de las maneras de hacernos felices es rescatando la poesía y la musicalidad de la poesía”.

Y continúa: El estado Nueva Esparta es quizás de nuestros estados el que tenga la capacidad a través de su cultura poética y musical de llevarlas adelante, el hecho de conmoverse rescata una reacción inconsciente. Si yo les digo a una persona ¡conmuévase! no lo van a hacer, pero si les canto una jota margariteña, un punto, una buena décima, un buen galerón, usted observa como los ojos lagrimean porque se conmueven y la garganta carraspea y eso es porque se conmueven por la reacción inconsciente del organismo.

En la poesía rimada/ hay un poder afectivo /que nos pone creativo /con la mente relajada/ que refleja la mirada /de un alegre corazón/ que salta con emoción/ al sentir esa poesía/ amigo quién lo diría/ es una gran bendición. (Ysaac Fuentes González)

https://www.mixcloud.com/soldemargarita/el-poder-sanador-de-la-decima/

Los que están lejos

Partir del terruño causa dolor y la nostalgia se apodera del cuerpo en cada recuerdo, en cada nota de alguna canción que recuerda paisajes, personajes y momentos vividos. La querencia por el lar nativo no se desprende con facilidad.

Nelson González es ingeniero agrónomo, dejó la isla hace unos cuantos años, pero en cada oportunidad volvía. Ahora ha sido difícil regresar. Escuchar una décima representa para él una mezcla de sentimientos, alegría y nostalgia. Automáticamente se traslada en imágenes a la región insular.

En esa evocación vuelven las parrandas y los aguinaldos en diciembre. “La música de José Ramón Villarroel, Francisco Mata, Beto Valderrama, Chelías Villarroel. Los velorios de Cruz de Mayo donde tuve la dicha de ver y escuchar cantar a mi abuelo Isaac González y esa fue la última vez que lo hizo. Los recuerdos de la casa, de La Rinconada y en general de la isla. También de los sancochos de pato y gallina, bien y mal habidos”.

El doctor Luis Romero González en su trabajo también plantea sincerar los estados afectivos. Las ausencias, la migración de seres queridos causan dolor.

Recientemente, se reunió con un grupo de personas con dolor crónico. Tenían como base de sus dolencias los hijos fuera de Venezuela. Decían estar muy felices por la migración de sus hijos. “Mi planteamiento es que los sentimientos reales no desean eso, por eso debemos ser sinceros con nuestros estados afectivos”.

https://www.mixcloud.com/soldemargarita/el-poder-sanador-de-la-decima-2/

Décimas para un cambio cultural

Foto: CORTESÍA

Galerón margariteño. (Tomado del libro La Décima Popular en Venezuela. Efraín Subero) / Foto: CORTESÍA

La identidad musical del neoespartano está en cada uno de los individuos que integran el ámbito insular, en su forma de ser, su dialecto, su gracia, su humorismo, su posición al mantener, a través del canto, la unión entre familiares y amigos. Es historia y leyenda oral o escrita, es la estirpe colectiva, que en cada pueblo tiene originalidad", expresa Alberto “Beto” Valderrama Patiño. (Edición Joyas de Margarita. Sol de Margarita 2007).

Las décimas margariteñas en su mayoría son escritas para ser cantadas, improvisadas o no, con música de galerón o de gaita.

“Imaginemos el placer que genera la décima margariteña, vamos a asumirlo así en términos culturales en forma masiva. Que en todas las escuelas se tenga el placer de leer, oír y escribir décimas y vamos a observar un cambio cultural porque las décimas en la poética generan una profundidad en el pensamiento consciente y disparan el inconsciente de todo el cerebro”, manifiesta el traumatólogo Luis Romero González.

Para Efraín Subero “la décima es sinónimo de pueblo”. Y ese pueblo debe identificarse con su música desde muy temprana edad, en el hogar y en la escuela. Romero González refiere: “Las décimas cantadas pueden servir para educar, mejorar el estado de ánimo colectivo, preservar una forma de expresión cultural que se ha perdido en muchos países de habla hispana”.

Para alcanzar ese cambio, esa reacción del inconsciente es necesario amar la décima. Leer esas composiciones métricas y escuchar la música margariteña que mueva tu fibra, esa identidad con el terruño que te acoge. “Tiene que gustarte, si no te gusta cuándo la vas a oír. Eso va introduciéndose desde pequeño hasta que llega un momento en que esa magia te arropa. Como dicen los grandes pensadores: la cultura no es para todo el mundo, la cultura es para quien puede interpretarla y para que a quien le llegue a los sentimientos pueda traducirla en arte.

Romero González se pregunta ¿cómo hacemos nosotros? “Nosotros debemos hacer que todo aquello que se convierte en arte en una isla como Margarita, que tiene una serie de beneficios geográficos y de riqueza cultural, no podemos ser egoístas y a la mayor cantidad de personas debemos convertirlas en alegres y disminuir el estrés”.




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