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5 de octubre de 2026





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De la Espriella apuesta por la mano dura en Colombia
“No voy a permitir que la palabra paz siga siendo utilizada como excusa para la impunidad, ni que una mesa de diálogo se convierta en refugio para quienes persisten en la violencia y la criminalidad. Se acabaron las mesas sin resultados y beneficios”, sostuvo el mandatario en una alocución el 30 de agosto.
Redacción

5 Sep, 2026 | Atlanta. La imagen del presidente Abelardo De La Espriella caminando entre 23 cuerpos de presuntos guerrilleros de las disidencias de las FARC, empacados en bolsas plásticas blancas y exhibidos ante los medios en el piso de un batallón militar en el departamento del Guaviare este miércoles, ha desatado todo tipo de críticas por varios sectores políticos y opositores, pero también de respaldo de sus seguidores y de integrantes de su movimiento político Defensores de la Patria.

Los críticos advierten que la exposición pública de cadáveres contraviene los principios del Derecho Internacional Humanitario (DIH), los cuales prohíben los tratos afrentosos y la instrumentalización de la dignidad de los caídos en combate con fines propagandísticos.

“Se pasea entre las bolsas con los cadáveres. Casi los pisa con desprecio. Se dice cristiano, pero en realidad es un ser sin escrúpulos y sin el más mínimo sentido de humanidad”, sostuvo Iván Cepeda, senador del partido de izquierda Pacto Histórico y quien se enfrentó como candidato presidencial a De La Espriella en las elecciones de junio.

Por su parte, los partidarios del mandatario colombiano sostienen que las imágenes constituyen un acto de disuasión estratégica y un respaldo explícito a la Fuerza Pública. Desde esta postura, se busca transmitir un mensaje de autoridad frente a los grupos armados ilegales. “¿Deshumanización de la muerte? Por favor. Deshumanización es secuestrar, masacrar, reclutar niños, niñas y adolescentes, violar, imponer abortos forzados y sembrar terror en comunidades enteras. ¿No quieren terminar así? Fácil: dejen las armas, entréguense y sométanse a la justicia”, sostuvo en una publicación en X Cristina Plazas, exdirectora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y partidaria del gobierno de De La Espriella.

Este episodio expone una encrucijada estructural sobre los límites éticos y legales del Estado en el combate a la criminalidad, las formas en que se comunican los resultados operacionales contra los grupos armados ilegales y el respeto por las normas internacionales de defensa de los derechos humanos.

“El Derecho Internacional Humanitario no distingue entre muertos buenos y malos. El combatiente muerto es persona protegida y la norma prohíbe exponerlo a la curiosidad pública. Esa prohibición no protege al muerto, protege a la madre que reconoce a su hijo en televisión, en fila, sobre el piso de una bodega. Que fueran guerrilleros no exime de nada. Un Estado se distingue de sus adversarios por cómo trata a los vencidos, incluso después de muertos”, afirmó el caricaturista y analista Vladimir Flórez, Vladdo.

El debate apenas empieza. Y el Gobierno acata la orden de De La Espriella de atacar sin tregua a los grupos al margen de la ley. En la madrugada de este viernes, en la zona rural de Riohacha, La Guajira, fue abatido Naín Andrés Pérez Toncel, conocido en el alias ‘Bendito Menor’ o ‘Naín’. Este hombre era considerado uno de los principales objetivos de inteligencia y jefe máximo del grupo armado ilegal Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN). Junto con él fueron abatidos otras tres personas, según anunció el mandatario en una declaración desde el departamento de La Guajira acompañado de la cúpula militar.

Una de las principales promesas de Abelardo De La Espriella en campaña era acabar con la llamada política de ‘paz total’ del saliente gobierno de izquierda de Gustavo Petro y combatir a todos los grupos armados ilegales. Y fue de sus primeras decisiones como mandatario. De La Espriella suspendió todos los frustrados diálogos de paz y declaró la guerra a las disidencias de las FARC, la guerrilla del ELN (Ejército de Liberación Nacional) y a las bandas criminales al servicio del narcotráfico.




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