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19 de mayo de 2022





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Ruido de sables en Colombia
Todo esto ocurre en un ambiente bastante tenso con mucho pueblo manifestando en las calles de las principales ciudades colombianas, recordando la poderosa protesta social de hace un año.
José Gregorio Rodríguez jotaerre577@gmail.com

28 Abr, 2022 | Los datos de la última encuesta del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) publicados el pasado 21 de abril, donde el candidato del Pacto Histórico, Gustavo Petro, encabeza las preferencias electorales con un 43 por ciento de la intención de voto, faltando un mes para las elecciones presidenciales en Colombia, lo que hacen es confirmar el resultado de varias investigaciones de opinión pública realizadas en ese país, muchas de las cuales mantienen a buen resguardo importantes sectores de la hermana república, al parecer empeñados en torcer la voluntad popular.

El candidato del Pacto Histórico se sitúa 21 puntos por encima del candidato del Equipo Colombia, Federico Gutiérrez, que obtiene el 22 por ciento de la intención de voto del 22. Después se ubican, con pocas posibilidades de pasar a la segunda vuelta, el candidato independiente Rodolfo Hernández, con el 12 por ciento y Sergio Fajardo, del Centro Esperanza, con el 9 por ciento. El resto de contendientes obtiene valores inferiores al 2 por ciento.

La propia encuesta revela que en la proyección sobre votos válidos ubica a Gustavo Petro, a tan solo 2 puntos del 50 por ciento necesario para ser proclamado presidente en primera vuelta, lo cual, se estima como poco probable que suceda.

El estudio del Celag también revela que en un hipotético escenario de segunda vuelta, Petro se impondría por casi 20 puntos de diferencia sobre Gutiérrez.

Al mismo tiempo, el sondeo confirma lo que señalan casi todos los analistas imparciales y los observadores internacionales del proceso político colombiano, el marcado deterioro de la imagen del uribismo y sus principales referentes.

El presidente saliente, Iván Duque, registra una imagen negativa del 83 por ciento y solo un 14 por ciento de los colombianos considera que Álvaro Uribe debería continuar en la política, 41 por ciento cree que debería retirarse y otro 30 por ciento que tendría que ir preso.

Además aparece un dato muy grave en la investigación del Celag: tres cuartas partes de los encuestados opinan que existen posibilidades de que se cometa un fraude electoral en las elecciones del 29 de mayo.

Las autoridades electorales también están fuertemente marcadas por la desconfianza de la ciudadanía, alertando que puede existir fraude electoral en estos comicios. La imagen positiva de la Registraduría Nacional es de apenas el 33 %. Dos terceras partes de los colombianos no confían en la idoneidad de la organización electoral de ese país.

Lo cierto es que los datos que revelan las encuestas, han puesto a correr a la élite política, económica y militar del vecino país.

En los últimos meses, las denuncias por la participación indebida de funcionarios y servidores públicos en la campaña presidencial han sido tan variadas, como múltiples sus protagonistas.

Los resultados de las elecciones parlamentarias y de las primarias para escoger candidato del pasado 13 de marzo, visibilizan los síntomas del nerviosismo de los amos históricos del poder político en Colombia.

De repente, comienzan a aparecer estudios de opinión que le asignan la victoria al candidato del continuismo, Francisco Gutiérrez; el presidente Iván Duque, cada día se entromete más en la disputa electoral y las Fuerzas Militares Colombianas, constitucionalmente no deliberantes, comienzan a terciar en la contienda.

El ambiente se calienta aún más luego que el candidato Gustavo Petro, publica un twitter en el que afirma: “Mientras los soldados son asesinados por el ‘clan del Golfo’, algunos de los generales están en la nómina del clan. La cúpula se corrompe cuando son los politiqueros del narcotráfico los que terminan ascendiendo a los generales”.

Este mensaje nos parece, como un “riesgo calculado” para provocar la salida al “ruedo” de la cúpula militar que se opone ferozmente al ascenso del senador del Pacto Histórico a la presidencia de la república.

Efectivamente, el general Eduardo Enrique Zapateiro, comandante del Ejército Nacional, respondió con seis twitter, afirmando en alguno de ellos que, “el sacrificio de soldados no debería ser usado en narrativas de campaña política”.

El general Zapateiro fue respaldado públicamente por el presidente Iván Duque, y los ministros del Interior y Defensa, Daniel Palacios y Diego Molano.

Por su parte, los también candidatos presidenciales Sergio Fajardo y Rodolfo Hernández, consideraron que el alto oficial violó la prohibición de intervenir en política, mientras el candidato del gobierno, Francisco “Fico” Gutiérrez, respaldó al general Zapateiro.

Para el analista político Jairo Libreros: “Leer que el comandante del Ejército descalifique e intimide al senador y candidato presidencial Gustavo Petro porque no comparte sus declaraciones -por polémicas que estas sean- es un acto inaceptable que vulnera la estabilidad política y la subordinación de los militares al poder civil”.

Para el reconocido analista y estratega político, Gustavo Henao: "Que un general de la República tome partido implica que la tropa puede tener un estímulo a generar posición pública y esto en un ambiente polarizado como el que vive Colombia donde las ideas de izquierda por primera vez tienen posibilidad real de llegar al poder es bastante peligroso".

Todo esto ocurre en un ambiente bastante tenso con mucho pueblo manifestando en las calles de las principales ciudades colombianas, recordando la poderosa protesta social de hace un año.

Son muchas las voces que alertan sobre la tensa situación que se vive en Colombia a un mes de las elecciones presidenciales del 29 de mayo próximo, como la del reconocido académico y analista social, Ricardo Santamaría, quien al recordar el intento de fraude masivo en las parlamentarias de marzo pasado escribió: “El mayor sobresalto que hoy se siente en la campaña viene por el lado de la Registraduría. El manejo de las pasadas elecciones de congreso y consultas partidistas, dejó muchas y fundamentales dudas sobre el manejo profesional y adecuado de la entidad. No se ven soluciones a esta grave situación. ¿Quién responde? Nadie. Y así nos vamos a una elección presidencial a dos vueltas, quizás con márgenes cerrados en la competencia. Se avecina un enorme problema”.

Para otros, la salida del general Zapateiro al debate electoral, no es más que una advertencia de lo que serían capaces de hacer desde la alta cúpula del poder militar colombiano, si Gustavo Petro se alza con la victoria.

Muchas interrogantes, pero en sólo 30 días conoceremos hacía adonde se inclina la fuerza del pueblo colombiano y si los sectores dominantes están dispuestos a aceptar el veredicto de la soberanía popular si no los favorece.

Por lo pronto, al pegar el oído del suelo, se escucha el ruido de los sables en Colombia.




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