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Entre la hospitalidad y la logística: los desafíos invisibles del turismo deportivo “Cada visitante representa una ventana al mundo para posicionar a la región. La excelencia no es negociable; un solo fallo operativo puede pulverizar años de trabajo” Lidy Tatiana Rengifo Arévalo
Economista – UCV
lidyrengifoarevalo@gmail.com
2 Nov, 2026 | Los destinos turísticos compiten por atraer visitantes, inversiones y eventos locales e internacionales, y en ese proceso la reputación se ha convertido en uno de los activos más valiosos. En este contexto, el turismo deportivo emerge como una estrategia capaz de impulsar la visibilidad de un territorio, dinamizar su economía y consolidar una imagen positiva ante viajeros nacionales e internacionales. La reputación de un destino se construye a partir de múltiples factores. Uno de los más importantes es la capacidad para desarrollar y promover actividades deportivas que atraigan participantes, espectadores y medios de comunicación. Sin embargo, para garantizar la gestión exitosa, el accionar deportivo deberá integrarse a una oferta turística integral que enriquezca la experiencia del visitante. Un ejemplo destacado es la ciudad de Melbourne - Australia, considerada una de las grandes capitales del deporte mundial. La localidad alberga el Abierto de Australia de Tenis, campeonatos de críquet y eventos de automovilismo que han fortalecido su posicionamiento internacional. La calidad de sus instalaciones deportivas se complementa con una excelente red de transporte, servicios turísticos de primer nivel y una amplia oferta cultural. Más allá de los escenarios e instalaciones deportivos y la magnitud de los eventos, el atractivo de un destino descansa sobre pilares indispensables, entre los que destacan; una conectividad eficiente por aire, mar y tierra, sólidas condiciones de seguridad ciudadana que inspiren confianza, una oferta hotelera y gastronómica de alta calidad, al igual que un patrimonio histórico capaz de enriquecer la agenda deportiva. A ellos se suman un marco jurídico-institucional que brinde el soporte y el fomente necesario para estimular la localización y el desarrollo de la modalidad y, lógicamente, la calidez y hospitalidad de la comunidad local, así como un firme compromiso con la sostenibilidad ambiental y una estrategia de posicionamiento digital capaz de proyectar el destino en el mercado global. Una competencia impecable pierde valor si el entorno urbano presenta vías deterioradas, transporte y/o servicios deficientes. La experiencia del visitante abarca toda la cadena de valor del destino. Por ello, la alianza público-privada debe operar como un engranaje perfecto, el Estado garantiza la seguridad, vialidad y todo lo referente a permisos, mientras el sector privado eleva los estándares de hospitalidad. Quien compite experimenta el destino como un todo indivisible; cuando la organización logística y la calidez humana se alinean, se convierten en el cimiento que fortalece la marca regional. Frente a este escenario, la Isla de Margarita exhibe fortalezas estructurales capaces de consolidarla como un referente de peso en el turismo deportivo. Su geografía ofrece ventajas naturales excepcionales: playas extensas para disciplinas acuáticas, escenarios ideales para el ciclismo, el senderismo y las carreras de fondo; todo ello complementado por un clima cálido durante todo el año que neutraliza la estacionalidad de otros destinos. A esto se agrega una sólida trayectoria turística, una planta hotelera con amplia potencialidad y una rica herencia cultural e histórica que se conjugan hasta configurar una estancia inolvidable para el visitante. El verdadero reto no es acumular eventos aislados que saturen la capacidad local sin dejar valor agregado, sino estructurar un calendario deportivo coherente y sostenible. La reputación del destino se juega en su capacidad de planificar el éxito antes, durante y después de la competencia, lo que incluye al trabajo conjunto entre el sector público y privado, la medición de los impactos reales, profesionalización del servicio y el blindaje de cada eslabón de la cadena logística. Apostar por el turismo deportivo exige asumir una corresponsabilidad absoluta. Es comprender que cada visitante representa una ventana al mundo para posicionar a la región, pero también asumir que la excelencia no es negociable; un solo fallo operativo puede pulverizar años de trabajo. El éxito en el deporte y en el territorio, nunca es una medalla aislada; es la consecuencia de un destino que sabe jugar en equipo. | |