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Porlamar
21 de septiembre de 2017





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Monagas Tercero
El ejercicio de la democracia tiene, en acatar y cumplir la Constitución su principal baluarte. Sólida columna que ningún Sansón podrá derrumbar. Ya los tiempos de José Tadeo primero y de Hugo Rafael segundo pasaron.
Ángel Ciro Guerrero angelcirog@hotmail.com

6 Ene, 2017 | El primero en asaltar el Congreso fue José Tadeo, en 1846. Con tan vulgar modo quiso asegurarse mayoría que defendiese su gobierno el cual avergonzó a la república. El segundo, Hugo Rafael, quien valido de la Constituyente, arrasó con lo que había. Y el tercero, Nicolás que, derrotado por la democracia, salió defenestrado de la Asamblea Nacional a punta de votos. Pero el reconcomio lo obliga a intentar, con la Sala Constitucional del TSJ convertida en su bufete particular, recuperar como sea el poder perdido totalmente en el palacio que construyese Guzmán Blanco para debatir ideas, léase bien, ideas.

Maduro, cual un Monagas cualquiera, creyendo que puede llevarse por delante la autonomía que la Carta Magna le asigna a cada poder público, se equivocó de plano. Encontró, de frente, a un compacto y valeroso equipo defensor de la democracia que no se ha rendido ni se rendirá. Por más que con argucias, leguleyerías, trampas, violaciones de la legalidad, irrespeto y chantajes, pretenda convertir la AN en siguí suyo.

Es él quien de verdad desacata. Una pérfida acción contra la soberanía que reside en el pueblo y no en sus aliados circunstanciales, a los cuales mueve lo crematístico y no pareciera ser la aparente convicción ideológica que dicen profesar. O, más claro, una traición a ese pueblo que su revolución dice amar, respetar y proteger.

El ejercicio de la democracia tiene, en acatar y cumplir la Constitución su principal baluarte. Sólida columna que ningún Sansón podrá derrumbar. Ya los tiempos de José Tadeo primero y de Hugo Rafael segundo pasaron. Lo que queda por ahí son las volteretas del Nicolás tercero. En la mitad del medio el pueblo, que sabrá cobrarse la afrenta que se le hace al negarle su derecho de estar verdaderamente representado por quienes quiso y no por los afanadores de prebendas personales. Que también confunden con el interés político.

Olvidan que la AN ahora, resistirá cualquier ataque. Como igualmente lo hará la democracia.




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