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20 de febrero de 2018





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La obediencia de los pueblos
Algunos representantes del actual régimen venezolano deben haber viajado a través del tiempo, pero en reversa, porque las barrabasadas que cometen con el suministro y precio de la harina, hacen que el valor del pan se multiplique hasta el infinito.
Noel Álvarez | @alvareznv

8 Ago, 2017 | Étienne de La Boétie, escritor y político francés, precursor de la resistencia no violenta y de la desobediencia civil, fue un observador perspicaz de las demandas concurrentes sobre la obediencia del pueblo y de cuando, finalmente, los individuos se rebelaban. Siempre se preguntaba por qué los gobiernos parecían ser capaces de hacer cualquier cosa que desearan, sin importar cuan tiránica ella fuese. Si él viviera en Venezuela en esta época podría constatar de primera mano la certeza de sus teorías.

La Boétie se encontraba bien posicionado para observar a la sociedad a su alrededor. En aquel entonces Francia era gobernada con mano fuerte por el rey Francisco I. Debido a la incapacidad del gobernante y sus acólitos, el hambre era algo tan común que las personas tallaban cruces sobre el pan recién salido del horno para simbolizar la santidad e importancia de la comida. Algunos representantes del actual régimen venezolano deben haber viajado a través del tiempo, pero en reversa, porque las barrabasadas que cometen con el suministro y precio de la harina, hacen que el valor del pan se multiplique hasta el infinito.

Dice La Boétie que los tiranos caen dentro de tres categorías: aquellos elegidos para mandar; aquellos que heredaron el poder; y aquellos que lo detentaban por la fuerza. Le interesaba particularmente la psicología de los gobernantes elegidos, quienes una vez en el poder "manipulan para nunca salir de el". Maduro tiene las cárceles llenas de opositores y quiere una "constituyente comunal" a fin de introducir la pena máxima para así alcanzar "la paz". El truco en la edad antigua consistía en: generar, por distintos medios, el consentimiento futuro del pueblo a efectos de asegurar su continuidad en el poder. Por aquellos tiempos no se habían inventado las bolsas clap ni las becas, entre muchos otros artificios, que hoy garantizan la permanencia en el poder.




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