Porlamar
19 de septiembre de 2018





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La vaca
Eso es lo que nos ofrece “la caca”, o la recaudación de fondos, la prueba irrefutable de que en compañía de los otros, los sueños y las metas son posibles. ¿Quién logró este diciembre pasado y aún esta Semana Santa, cumplir con las tradiciones gastronómicas en solitario sin el apoyo de algún familiar? Diría que pocos, porque lo que hoy es palpable, es el hecho de que más de uno, debe aportar, aunque sea una ínfima parte para lograr los cometidos comunes.
Heisy Mejías /@HeisyVisionaria

13 Abr, 2018 | Los tiempos difíciles nos enseñan. En algunos casos nos muestra quien representa el papel de antagonista y qué debemos hacer para superar los conflictos. Aprendemos que a veces "lo bueno" no lo es tanto, y "lo malo", empieza a suscitarnos dudas.

Los tiempos como estos también nos revelan que en la unión está la fuerza y que lo digan los liceístas que con el apoyo mutuo, logran reunir unos cuantos bolívares para comprar ese pan que atenúa el hambre. Que lo digamos nosotros, los jóvenes y no tan jóvenes, que juntos hicimos en más de una ocasión, una fiesta a punta de “vaca” para celebrar, desde un cumpleaños hasta las materias que se aprobaron en reparación.

Eso es lo que nos ofrece “la caca”, o la recaudación de fondos, la prueba irrefutable de que en compañía de los otros, los sueños y las metas son posibles. ¿Quién logró este diciembre pasado y aún esta Semana Santa, cumplir con las tradiciones gastronómicas en solitario sin el apoyo de algún familiar? Diría que pocos, porque lo que hoy es palpable, es el hecho de que más de uno, debe aportar, aunque sea una ínfima parte para lograr los cometidos comunes.

Es tan fuerte la cuestión que lo vemos en diversas situaciones de la cotidianidad. Para hacer el mercado, para los gastos de la casa, los de los niños; incluso, para los hermanos cuya madre tiene más de 80 años y sus cuidados son muy costosos para uno solo. Las reuniones con los amigos, en compañía de un café o un almuerzo, ahora nos demanda, dividir la cuenta, no como un acto de egoísmo (lo tuyo es tuyo y lo mío es mío) sino como un acto de plena consciencia de que el esfuerzo del otro es igual al mío, en consecuencia, es nuestro.

La situación de supervivencia en la que nos encontramos obligados a estar, nos exige unirnos, en familia, en amigos, en gremios, en la comunidad y así solventar las vicisitudes que se nos presentan, desde las más efímeras como la merienda, hasta las más importantes como las riendas de un país.




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