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23 de agosto de 2019





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El papel de la universidad venezolana
Aquí nos encontramos en una encrucijada muy peligrosa, no tengo cifras pero la mayoría de los estudiantes que he formado como docentes en Matemática y Física en la UCAB no se encuentran en Venezuela.
José Gascón /Pensareducativovzla@gmail.com

14 May, 2019 | Los que enseñamos y no somos educadores en nuestra formación tendemos a leer libros sobre el tema educativo escritos por nuestros semejantes. Soy matemático y prefiero leer al matemático Polya con su decálogo del profesor ideal de matemáticas, o discernir sobre el filólogo Rosenblatt hablando de la educación en Venezuela, o al filósofo Ortega y Gasett analizando sobre el papel de la universidad antes que leer a densos y complicados educadores.

De los pensadores que he mencionado me interesa tomar a Ortega y Gasset, el gran filósofo español, autor de Meditación de la Técnica, En torno a Galileo y Misión de la Universidad, entre muchas otras obras, fue además creador y editor de la Revista de Occidente. En la Misión de la Universidad, Ortega toca el tema central de la política universitaria, ¿cuál era la universidad que necesitaba España en los años treinta del pasado siglo? Una pregunta importante y de alguna manera dolorosa para los españoles de esa época ya que con contadas excepciones, como Ramón y Cajal, iban rezagados del auge científico-tecnológico que se vivía en los Estados Unidos y en países europeos como Alemania, Italia, Francia e Inglaterra. Para responder la pregunta de cuál era la universidad que necesitaba España, Ortega primero discute dos modelos posibles de universidad y analiza cual era el más adecuado para la sociedad española.

Ortega plantea los modelos siguientes, el primero es de Humboldt, no Alexander, el explorador que estuvo por acá sino su hermano Guillermo el modelo se conoce como universidad de investigación, basada en la enseñanza de tópicos de punta descubiertos por los profesores de la propia universidad, se hace también un uso intensivo de seminarios y hay mucha flexibilidad en acreditación de cursos realizados por los alumnos en otras instituciones, quienes pueden moverse con libertad entre una universidad y otra.

El segundo modelo que examina Ortega es la universidad tradicional, con su clásica división de Facultades y Escuelas, orientada a formar profesionales como ingenieros, médicos, odontólogos, entre otros, indispensables para cualquier sociedad moderna. Ortega concluye que dada la situación de desarrollo científico de España en ese momento era hipócrita y poco efectivo plantearse tener una universidad de investigación y que en cambio era muy importante y posible alcanzar una universidad que formará competentes profesionales.

¿Cuál de estos modelos necesitamos en Venezuela? La situación de Venezuela, que pasa por una crisis tremenda, que va desde lo humanitario a lo educativo, hace esta pregunta muy difícil de responder. Claramente, la migración de un importante grupo de investigadores en los 20 años de chavismo - madurismo hace imposible concebir la posibilidad de una universidad de investigación. Esa migración, de mucho del talento investigador del profesorado universitario venezolano, se debe a salarios miserables asignados por el gobierno de Maduro a profesores de alto nivel, la mayoría con doctorados, de las universidades públicas (un profesor universitario gana en promedio unos 20$ al mes), al desmantelamiento de laboratorios, a la imposibilidad de comprar libros actualizados para los docentes o bibliotecas.

Aquí nos encontramos en una encrucijada muy peligrosa, no tengo cifras pero la mayoría de los estudiantes que he formado como docentes en Matemática y Física en la UCAB no se encuentran en Venezuela, veo también como hijos de familiares y amigos aguantan el chaparrón de estudiar en Venezuela sin becas adecuadas, sin transporte, sin comedores estudiantiles, con inseguridad en las aulas, muchas veces hasta sin profesores, solo con el objeto de lograr un grado universitario para apostillarlo y marcharse del país.

Nuestra universidad se ve, al igual que Venezuela, inmersa en una crisis que va más allá de los problemas educativos, económicos y operativos, es una crisis existencial de su razón de ser y propósito. Al parecer solo hay una posible solución para encontrar y desarrollar la misión de la universidad venezolana, cambiar de gobierno y del modelo que ha regido el país en las dos últimas décadas.




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