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Legítimas decisiones Un dirigente de la revolución que, por supuesto apoya irrestrictamente las medidas, afirma que “esta nueva estructura fue diseñada y analizada”, aunque agrega, “eso no quiere decir que no genere errores”... Rafael Di Prisco / rdiprisc@yahoo.com
9 Sep, 2014 | No soy persona proclive a la polémica, aunque cuando se trata de defender principios soy tan firme como el que más. Pero en toda polémica hay algo de pugnacidad inevitable que, en mi opinión, se debe tratar de reducir, sobre todo cuando estamos empeñados en el establecimiento de un diálogo con el gobierno revolucionario, que es posible no se alcance jamás, precisamente porque son ellos quienes tienen la exclusividad de la pugnacidad, el empecinamiento, la violencia física y verbal, la mentira encubierta y las medias verdades a flor de piel. Entonces, la diferencia es el aporte de la oposición: el lenguaje claro, las posiciones inequívocas, al pan pan, y al vino vino; a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Porque no es verdad que el tiempo del diálogo ya pasó. Y la oposición lo debe demostrar con las palabras y los hechos. Las palabras valen mucho si expresadas con convicción; en un contexto discursivo, racional, argumental, en el que se privilegian las ideas, que se pueden convertir en hojarasca vacía y ruidosa si son el producto de la improvisación o la zalamería jaladora de un momento en el que improvisados dirigentes de ocasión, que para no permanecer a la sombra o se están estrenando, se sienten obligados a participar en el gran desorden zalamero. Todo esto ocurre cuando el presidente lanza las recientes medidas de “el sacudón” que, al margen de que fuera tsunami, sacudón o “brisita” y que no llenó las expectativas de la sufrida población, que esperaba propuestas a los gravísimos problemas de subsistencia de una población que está más allá del borde de la desesperación, es un pálido intento para, por lo menos, modificar las estructuras de la industria petrolera y, se pudiera aprovechar el cambio para enfrentarse a la modificación de precios. Un dirigente de la revolución que, por supuesto apoya irrestrictamente las medidas, afirma que “esta nueva estructura fue diseñada y analizada”, aunque agrega, “eso no quiere decir que no genere errores”, por lo que “hay que estar pendiente de cualquier situación que impida avanzar”. Pido disculpas, pero no entiendo. Por su parte, Jorge Roig, presidente de Fedecámaras, asienta criterios al considerar que “lo que falta por saber es si va a haber un cambio en el esquema de juego, que es lo que estamos esperando los venezolanos”, y que se esperan con la salida de Rafael Ramírez y el ingreso de los ingenieros Asdrúbal Chávez y Eulogio del Pino como ministro de Petróleo y presidente de Pdvsa, respectivamente. Una medida a la que no se le puede negar significación y valentía, sobre todo porque durante casi 12 años prácticamente la inmensa totalidad de las cuentas del país eran manejadas por el señor Ramírez. ¿Que no hubo anuncio de medidas económicas que la comunidad esperaba? Cierto. ¿Que no hubo decisión sobre el precio de la gasolina? También es verdad. ¿Que no se produjo un pronunciamiento general sobre políticas económicas? Indudablemente.
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