Porlamar
18 de octubre de 2018





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Una Isla, Las Azores, hoy, sepulcro de las voces
–De las aves el claror / en las voces de cocina / Tierna canción que germina / en las flores, el fulgor. / Las voces del trovador / sopranos y ruiseñores / de barítonos, tenores… ¿Por qué Señor se han marchado? ¡Jamás se olvida un legado! / ¡LAS VOCES DE LOS AMORES!
Perucho Aguirre

7 Sep, 2017 | Entonces, aquellos pájaros olvidaron los huertos vestidos con las más nutritivas y apetecibles frutas. ¿Cómo entender la tristeza que les invadía? ¿Las frondas? ¡Ni siquiera una gota de rocío! Las montañas ¡Silencio sepulcral! Los Cóndores Andinos, sin saber qué hacer! Y, en sueños, me ocurrió. Todos se fueron congregando en una Plaza de nuestra Venezuela, como en búsqueda de alguien. ¿De quien, de Bolívar? ¡No!... ¡De la vida! Las cigarras debían cantar la misa, no lo hicieron; también se congregaron en aquella plaza. Fue para todo el que quisiera formar filas. Algo se avecinaba. Parranderos, sinfónicas, orquestas, coros y orfeones, ah. Y, desde la ventana, hojas abiertas de un vieja casa aledaña, una batuta de orfeón se acercó al centro de aquella multitud; militante de la más grande creación de Dios ¡La música! Vinicio Adames tomó entre sus musicales manos aquella esplendorosa batuta de orfeón. Niños de todas las razas, etnias y colores… Alzó Vinicio los brazos y solo pudo cantarse “Gloria al Bravo Pueblo que el yugo lanzó”… Los niños descalzos y en lágrimas. Sonreídos. Mariposas de infinitos colores y un arcoiris amarillo, azul y rojo pobló las arboledas de aquella plaza. Vinicio trataba de pronunciar palabras y, sólo le salía la sonrisa del silencio! Ni siquiera La Paraulata Llanera que debía hacer un solo, pudo! Vinicio la miró cuando convertida en Flor de Mastranto se elevaba hacia los cielos. Y él también se desapareció con La Paraulata ¡Hacia la nueva vida! De aquel Orfeón de la Universidad Central de Venezuela, que debía partir esa noche a su gran concierto ante la presencia de Dios! -Hágase Señor su voluntad!- dijimos y aplaudimos infinitamente!... Ustedes cantores hicieron real al silencio de la música de la paz. Reconciliación y el amor. En ese instante, la Venezuela, desesperadamente amada y necesitada fue una sola. Con ustedes, voces cantoras hicimos y supimos a qué sabe un silencio musical, de paz, reconciliación y amor… Y concluyo:

LAS VOCES DE LOS AMORES / VOCES UNIVERSITARIAS |
¡VOCES EXTRAORDINARIAS / SEMBRADAS EN LAS AZORES!
–De las aves el claror / en las voces de cocina / Tierna canción que germina / en las flores, el fulgor. / Las voces del trovador / sopranos y ruiseñores / de barítonos, tenores… ¿Por qué Señor se han marchado? ¡Jamás se olvida un legado! / ¡LAS VOCES DE LOS AMORES!

-Fueron voces que al verter / sus cascadas rapsodas / en sus cánticas y odas / eran besos de volver / Albas, sol de amanecer / con las notas necesarias ¡claves y aureolas diarias! ¡Cuántos malos e infames! ¡Tus voces, Vinicio Adames! ¡VOCES UNIVERSITARIAS!

–Señor, ¿tan necesitado / estabas, Dios de ese abrigo / de esas voces, Buen Amigo / por tenerlas a tu lado? / Un concierto, así, anhelado?... ¡Son ansias, Dios, temerarias! Y tú lo sabes, sectarias. / Si son tuyas, no incomodas… ¡Es que son tuyas,
si, todas!... ¡VOCES EXTRAORDINARIAS!

- Cornucopia de canciones / Ribazones de sonidos / que amamantaban los nidos / y de infinitos cantores / de juglares y cultores / ¡Son de Las Islas, lamento ¡VOCES, VINICIO, del Viento! / SEMBRADAS EN LAS AZORES!

(Con dedicatoria muy sentida para mi amigo, músico, Raúl Delgado Esteves, salvado de esos aires por haber viajado antes a España a cuadrarlo todo (3 de septiembre del 76) ¡Salud, hermano!

POSDATA - ¿Saben?... En este iluminado sueño recuerdo que la Plaza que nombro en este texto era la Plaza del Rectorado de la UCV, con el Doctor Rafael Pizzani al frente, creador de este famoso y querido ORFEÓN… ¿ Azul ?




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